Perdona que te lo diga, pero no sé hacer otra cosa que quererte, porque queriéndote se me hace la vida más vida, y por supuesto, la muerte menos muerte.
Hay una cosa que he sabido desde pequeño: que la vida nos hace daño a todos sin que podamos evitarlo. Pero ahora estoy aprendiendo algo nuevo: que podemos sanarnos. Sanarnos los unos a los otros.