Yo no empecé. Empezaste tú, hace tanto tiempo que ni me acuerdo. Y de ahí surgió el juego, ese de no aguantarnos, de odiarnos. Había buenos momentos, pero otros en los que te despreciaba profundamente. Creo que lo de sentir asco el uno por el otro fue mutuo, pero yo solo a veces. Gente muy falsa que conozco te apoyaba más a ti que a mí. Sí, pero claro, eso lo averigüe después. Amigas, dicen. JA. Me rio en su cara. Mejor dejo de desvariar y me centro. A lo que iba, el juego comenzó. Y, hoy, todavía dura algo. Pero no mucho. A ti ya no te sirve con criticar. Ahora prefieres pasar de mí, hacer como si nunca habláramos mucho, como si apenas me conocieses. Perdona, pero me conoces. Y mucho, diría yo. Y, reconócelo, hemos hablado mucho estos años. Si, para insultarnos, vacilarnos, lo que quieras. Pero, claro, las cosas cambian. Ha cambiado nuestro alrededor. Ahora quieres quedar bien delante de la gente; y claro, lo consigues. La gente que no se lo merece siempre lo consigue. Tranquilo, no hablare contigo, igual te jodo ese pedestal que te has creado. Ah, y por último. Que sepas que en la vida me he creído mejor que nadie. Asique, a ver si nos callamos la boca. Porque no estás para hablar.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario