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Ya no hay ganas

Los días van pasando, ya no hay esas ganas de vivir, ya no hay nada que haga sonreír. Lejos se fueron las ilusiones, buscando personas que todavía creyeran en ellas. Se quedo en un rincón la felicidad, sin ganas de correr ni de brillar. Y, ella lo sabía. Sabía que no era nadie, que no era especial. No era como esas chicas de revista, ni mucho menos.     Más bien todo lo contrario. Podía hacer un máster en complejos, eso estaba claro.

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