No sé si confiar en ti. No sé si puedo contar contigo para
hablar de dolor. Vives en tu mundo, pasas de mí. ¿Crees que me gusta que me
dejen de lado? Claro que no. A nadie le gusta, tú lo sabes bien. Yo estoy hay
siempre que lo necesitas, no lo puedes negar. Y ahora, yo necesito ayuda. Y no
estas hay, no puedo sentirme bien, no puedo hablar sin fingir felicidad. Porque
hacer creer a la gente que estas contenta; que todo está bien, no es fácil. Que
necesito a alguien que me entienda y me consuele, tanto como yo lo hago. Vale,
estas en tus cosas, estás en tu mundo. Pero, entiéndeme, te necesito. Y odio
que no me tengas en cuenta.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario