Te he echado de menos. Todo este tiempo, he pensado en tu
sonrisa, en tu forma de caminar. Te he echado de menos, no te vuelvas a ir. Quédate
a mi lado para siempre, o al menos dime que me quieres antes de irte. Solo
quiero un abrazo más antes de la verdad. Te necesito aquí, no puedo ya vivir
sin ti, sin tu amor. La distancia no nos va a separar, podemos con ella, no nos
va a ganar. Y un día de estos, esperemos que no muy lejano, podremos quitar de
en medio las barreras que hoy no nos dejan vivir. Y entonces seremos lo que
siempre hemos sido en mi imaginación. Una canción, una palabra, un suspiro del
viento. Una ilusión que no se acaba en poco tiempo, una carta sin abrir. Un
beso no robado, una media sonrisa. Seremos como un cuento, una historia de amor
sin final alguno. Espero, ser lo que quiero, junto a ti.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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