Dejar de escribir por alguien, y empezar a hacerlo únicamente
para ti. Que para algo nos tenemos a nosotros mismos; y seguro que nos
merecemos más versos que la mayoría de las personas a las que les hemos
dedicado párrafos y textos. Pero, desde luego, lo escrito perdura; para no
volver a cometer los mismos errores. Y cuando hablo de errores, hablo de
personas. Personas que recuerdas al irte a dormir, al pasear por esa calle, o
al escuchar una canción concreta. Otras que a lo mejor desearíamos no haber
conocido nunca, y otras que quizás habrían marcado tu vida si hubieran llegado
antes o después, pero nunca en el momento en el que aparecieron. También están
esas personas a las que siempre vas a volver, esas que te hacen sentir en casa
con solo mirarlas y que son tu verdad porque su risa es la única melodía que
querrías seguir escuchando durante toda tu vida. Personas que, al fin y al
cabo, han hecho que seas como eres hoy. Siempre he creído que escribir sobre
alguien es darle demasiada importancia. Y no todos se merecen ese honor. Dicho
queda. O mejor, escrito queda.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
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Totalmente de acuerdo, escribir para uno mismo siempre será igual de importante. Muy buen blog!
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