Estas en todas partes y no te quedas en ninguna. Aunque supongo que ya debería saber que tu pasatiempo preferido es irte. De mi vida, sobre todo. Pero que te voy a reprochar a ti, si sigues siendo mi pecado favorito. Eres esa excepción que me obliga a ahogar las penas en alcohol y a revivirlas en alguna calada. Pero ni con esas te aparto de mi mente. Joder, cuando aprenderé a dejarte marchar del todo, cuando tu nombre sera solo uno más...
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
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