Soy la
mejor definición de desastre que vais a conocer, una bala perdida que no tiene remedio ni lugar. Soy esa promesa que me hice y nunca tuve el valor de cumplir. Soy todas esas canciones que tarareo cuando camino sola por la calle, y también las que grito cuando suenan a todo volumen en cualquier bar de turno. Soy esas copas de más que nunca debí tomar, pero es que a mi el alcohol me sienta muy de puta madre. Soy una jodida ruina que nadie se esforzó en reconstruir, y menos mal. Soy mi propia salvación desde que comprendí que escribir cura más que el ibuprofeno y ayuda casi tanto como una botella de vodka. Soy todo eso que aún me queda por leer, y aprovecho para decirle a mi padre que nunca sabre como darle las gracias por inculcarme su amor por la lectura. Soy todas esas cosas que finjo no desear y que me quitan el sueño. Soy todos estos complejos que poco a poco van desapareciendo, y soy todo lo que estoy empezando a quererme. Soy las cosas por las que sonrió, por las que lloro; y sobre todo, soy todas las personas que quiero, eso no va a quitármelo nadie. Vale, lo repito: soy un desastre. Pero que orgullosa estoy de serlo. Y gracias a vosotros, soy un desastre hasta bonito.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario