Lo que realmente quiero es una relación con alguien a quien
contarle todos mis secretos, hacer tonterías, y que aún así, me siga queriendo,
cada día más. Alguien que se meta en mi vida, tanto que la deje irreconocible.
Alguien que me haga dudar de todas las promesas que a lo largo de los años me he
hecho a mí misma, que lo ponga todo patas arriba y me haga feliz. Un chico que
me aguante hasta quedarme dormida y que me escriba un “Buenos días pequeña”
cada mañana, y que se asegure de que cuando me despierte sea lo primero que
lea. Que me saque una sonrisa en mis peores momentos, que comprenda que no doy
más de mí para algunas cosas, pero que sepa que intento estar a su altura. Que sepa
que le intento esconder todos mis defectos para que no se aleje de mí, y que
riendo me diga que para él todos esos defectos son virtudes. Que pasen los días
de 30 en 30, que pasen los meses y tengamos que celebrar lo felices que estamos
juntos, cada día mejor. Que prometamos un “Siempre”, que probablemente no se cumplirá,
pero que dure muchísimo tiempo. Y que valga la pena.

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