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Días malos

Las malas épocas existen. A veces duran una hora, un día, una semana o un mes. Algunas incluso más. Todos pasamos por momentos en los que pensamos que todo lo que nos rodea es una absoluta mierda. Todos. Y quien diga lo contrario, miente. No se puede estar siempre feliz. Yo me considero una persona feliz. Lo soy, pero tengo días muy malos. Días en los que todo me irrita, en los que odio a todo el mundo y en los que lo que más deseo es irme a dormir, meterme en la cama y pensar, imaginarme los cuentos de cada noche. Y reconozco que acabo de pasar una semana horrible. Y al final, ¿Quién ha estado a mi lado? Los de siempre. La gente que me alegra estas épocas, que me escuchan y se preocupan por mí. Que con una sonrisa ya me hacen estar mejor, aunque estemos lejos y no les vea cada semana. Pero, no con todos es lo mismo. A veces, la gente que ves a diario, la que promete mucho; no cumple nada. No lo digo en general, entiendo que todos tenemos problemas y que no pueden preocuparse siempre por mí. Entiendo que alguna, que siempre me ha ayudado, en una de estas rachas no lo haga, lo comprendo perfectamente, no tiene por qué estar siempre escuchando mis tonterías. Pero lo que no entiendo es a esas que dicen mucho y luego no me demuestran nada. Hay días en los que se me nota en la cara que estoy mal, y es como si les diera igual. La mayoría de las veces son sus propios comentarios los que me sacan de quicio y me hacen rayarme sin motivo. Como siempre digo: ODIO QUE NO ME TENGAN EN CUENTA. Odio que me den de lado, sentirme desplazada, sentir que sobro, que no importo, que si me fuera nadie me echaría en falta. Estoy cansada de sentirme excluida y de fingir que no me afecta. Porque todo lo que hago por ellas, todo lo que me arrastro, todo lo que me trago y todo el apoyo que intento dar no es agradecido. Más bien, ni se dan cuenta de todo lo que hago por ellas. Se niegan a ver la realidad, no son conscientes de lo mucho que significan para mí. Reconozco que muchas veces soy inaguantable, y que hago cantidad de cosas mal. Que ni de lejos soy la amiga perfecta, la que siempre está y tiene un buen consejo. Pero por lo menos lo intento. Y creo, que me merezco un poco de respeto alguna vez, o por lo menos algo que me deje claro que les importo. Unas palabras bonitas, un abrazo, incluso una sonrisa. No sé, tampoco pido tanto. Por lo menos, que no se olviden de mí. No es mi culpa no ser la más divertida, ni la que más grita, ni la más fiestera, ni la que más tíos tiene detrás. No me gusta ser tan sosa y ser tan tímida, pero no puedo evitarlo. Odio ser tan vergonzosa y ponerme roja en diversas ocasiones, pero es lo que hay. Tal vez sea tan insegura porque muy pocas personas me han demostrado que les importo, porque nadie me valora. Quién sabe. Lo único que pido es que se preocupen un poquito más por mí, no sé.

Comentarios

  1. haha me siento tan identificada, hermoso escrito, te comenté hace unos dias y no encuentro el texto.. bueno queria decirte que alomejor es tonto lo que voy a decir, pero siento que somos muy parecidas en nuestra forma de ser, alomejor un dia podriamos hablar, soy de chile ya lo habia dicho y mi nombre es valentina, te dejo mi correo por si quieres hablar algun dia: tiny._@hotmail.es

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