Tal vez lo mejor sea fingir que ya no me importas, que no
estas constantemente viviendo en mi cabeza. Quizás así logre mentirme a mí
misma, engañarme de alguna forma. Incluso puede que consiga olvidarme de ti
completamente. ¿Te lo imaginas? Vale, ya paro. Los dos sabemos de sobra que eso
no va a pasar. Si te he aprendido de memoria, joder. Ya me conozco todas tus
formas de picar a alguien, todos tus recursos para hacerme reír y, para que
negarlo, también sé lo que se siente cuando me ignoras. Tú eres quien hace que
no me sienta vacía, quien me llena con tan solo decirme hola. Odio haber creído
que eras diferente. Haber pensado que podías llegar a ser tú la persona que
tanto esperaba.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario