Déjame contarte la verdad de nuestra historia, esa que ni siquiera existe. Me matas con tus idas y venidas, pero del mismo modo también me salvas. Me salvas del abismo que hay entre nosotros cada mañana, aunque apenas estemos a dos pasos. Me libras de las batallas perdidas y haces que mis ojeras tengan sentido, para bien o para mal. Todavía tengo miedo de perderte de verdad, de esperarte y que no vuelvas. Te fuiste con la llegada del verano y creí que era el final. A veces las personas se cansan de aguantar tanto. Supuse que ya no volverías a hablarme, a enviarme mensajes, que ya no volveríamos a mirarnos. Hay es cuando me di cuenta: había estado jugando contigo, huyendo de ti cuando te acercabas, siguiéndote los tonteos cuando todavía no me importabas. Y también fue entonces cuando comprendí que estaba enamorándome de ti, justo cuando imagine que ya no volverías. ¿Que masoquista verdad? Empezar a quererte justo cuando dejaste de estar pendiente de mi. Sera que siempre me obsesiono con...