Ir al contenido principal

Entradas

Cuánto te quiero, mi amor, aún sin quererte.
¿Y donde recupera uno todo lo que perdió por haber amado tanto a alguien que no supo ni siquiera querer?
Seguiré pensando en que podremos llegar a ser algún día lo que no nos atrevimos a ser ayer.

Y ahora, ¿que hago yo con mi vida?

Déjame contarte la verdad de nuestra historia, esa que ni siquiera existe. Me matas con tus idas y venidas, pero del mismo modo también me salvas. Me salvas del abismo que hay entre nosotros cada mañana, aunque apenas estemos a dos pasos. Me libras de las batallas perdidas y haces que mis ojeras tengan sentido, para bien o para mal. Todavía tengo miedo de perderte de verdad, de esperarte y que no vuelvas. Te fuiste con la llegada del verano y creí que era el final. A veces las personas se cansan de aguantar tanto. Supuse que ya no volverías a hablarme, a enviarme mensajes, que ya no volveríamos a mirarnos. Hay es cuando me di cuenta: había estado jugando contigo, huyendo de ti cuando te acercabas, siguiéndote los tonteos cuando todavía no me importabas. Y también fue entonces cuando comprendí que estaba enamorándome de ti, justo cuando imagine que ya no volverías. ¿Que masoquista verdad? Empezar a quererte justo cuando dejaste de estar pendiente de mi. Sera que siempre me obsesiono con...
He leído para olvidar, he vivió para no pensar y he pensado para no vivir. He besado bocas por inercia, por despecho. 
La vida no es tan hija de puta si la pasas con esa persona, supongo.