Es tan simple. Querer y no poder; mi historia de siempre. Hablo de amor, hablo de amar. De despertarme todos los días pensando que le voy a ver; si, a su puta sonrisa perfecta. De que cuando me habla me muero. De que cuando le veo acariciándole el pelo a ella, también me muero; pero de forma diferente. De que bajo siempre hasta la letra “J” para ver si está conectado. De que, hoy mismo me he quedado mirando, sabiendo que no le veré hasta después de navidades. De que finjo que le odio, pero en realidad no le odio ni un poco. De que hago que me molesta cuando hace alguna de sus chorradas, pero en verdad me encanta. Hablo de que haces las cosas bonitas solo con estar cerca.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario