Tal vez, haya ciertas cosas que nunca aprenderemos. Tal vez jamas maduraremos en algunos sentidos. Viviremos el resto de nuestras vidas con una parte de ignorancia, casi desapercibida. Creceremos, cambiaremos, lucharemos, juzgaremos... Pero puede que algunos pequeños detalles, algunos pequeños rasgos que tenemos no cambien. Yo sé que nunca aprenderé a olvidar. Lo sé, soy completamente consciente de ello. Sacar a una persona de tu mente es muy fácil. Pero sacarla del corazón, eso es otra historia. Y para mi es lo más difícil del mundo. Nunca voy a cambiar ese sentido de mi, tengo buena memoria. Siempre recordare lo que decíamos, los buenos ratos, la sonrisa de idiota que me sacaba cada mañana. También las burlas, cuando se reía de mi y cuando hacia el gilipollas. Sé que esos recuerdos están dentro de mi, y aunque para otros no signifiquen nada, para mi fueron lo más valioso del mundo.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario