Asúmelo. Otro más que no te quiere. Se une a la interminable lista de tíos que pasan de ti. No se de que te sorprendes. Solo hay que pensar un poco. Hija mía, no vales para nada. Nadie te aguanta, ni siquiera tus mejores amigas. Entiéndelo, eres pesada, dices cosas sin sentido y no tienes nada de especial. No eres graciosa, no eres guapa, no eres simpática, no eres creativa. Solo eres una chica callada, tímida y, si me apuras, aburrida. Una sosa. Es normal que nadie muestre ni un grado de interés por ti. Nadie se preocupa por ti. Se la sudas a todo el mundo cariño. ¿Y todos esos complejos que tienes? Mira, lo primero que debes hacer es empezar a quererte un poco, tal y como eres. Que te importe una mierda lo que piensen los demás. Tal vez así las cosas comenzarían a irte mejor.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario