Recuerdo cuando era pequeña y me llevabas a dar esos paseos. Las mañanas de verano de toda mi infancia, lo bien que me tratabas y lo mucho que te necesitaba. Lo que nos reíamos los tres. No puedo creerme que ya hayan pasado dos años desde que te fuiste para siempre. Y me quede con tantas cosas sin decirte. Odio pensar que no me veras hacer tantas cosas. No sé dónde estás, pero estoy segura de que la estas armando buena, como siempre. Sé que en el fondo soy igual que tú y no hay nada que me enorgullezca más. Siempre voy a admirarte por esas ganas de vivir, esa vitalidad y esa felicidad que siempre desbordabas. Nunca te olvidare, da igual el tiempo que pase, siempre serás mi ángel. Y es que tú deberías haber sido eterna. Porque eras de esas personas que se te quedan dentro, dentro de todos los que te conocían. Porque irradiabas sonrisas y alegría, porque contigo todo estaba bien. Era imposible estar triste a tu lado, tú te encargabas de eso. Odiabas pasar desapercibida y traías la ...