Cógela de la mano cuando hablas. Cógela de la mano cuando se gire. Simplemente, cógela de la mano. Dile que esta guapa. Dile que es tu pequeña. Mírala a los ojos cuando le hablas. Protégela y cuídala. Escríbele mensajes cuando la eches de menos. Quédate hablando con ella hasta que se quede dormida. Cuéntale cosas bonitas cada día. Enséñale tu mundo y tu manera de ver las cosas. Explícale tus sueños y las ganas que tienes de que ella los viva contigo. Dile bromas estúpidas. Hazle cosquillas, incluso cuando te diga que pares. Cuando te insulte, dile que la quieres. Hazla feliz. Hazla sentirse como una niña pequeña. Deja que se quede dormida en tus brazos. Deja que se vuelva loca, y bésala. Búrlate de ella y deja que ella se burle de ti. Bésala en la mejilla. Bésala en la frente. Tan solo bésala. No olvides hacerla reír. O sonreír. Sorpréndela con un abrazo cuando menos se lo espere. Deja que se ponga tu ropa, sobretodo tus sudaderas. No insistas. Cuando te enamores de ella, díselo.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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