Todos tenemos secretos. Por ejemplo, nadie sabe
que lo que más anhelo es que
me quieran, que me aprecien, que hablen de mí. Que nací con una necesidad enorme de
amor y una necesidad masoquista de darlo. Que quiero ser esa chica que no tiene
problemas, que va de diva y se divierte, que puede con todo. Esa, la que no
tiene miedo a vivir, la que no piensa en las consecuencias. Esa que se cree perfecta. Esa
que no tiene estos malditos complejos. Esa que vive en mi cabeza. Esa que
espero ser algún día. Y, hay veces en las que es mejor guardarte tus secretos, nunca se
sabe quién te llegara a traicionar...
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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