Quien me iba a decir a mi que los besos saben mejor cuando no los mezclas con alcohol. Nada mejor que lo de irse a dormir sin arrepentirse de nada, con la sensación de que por fin empiezas a controlar tu propia sonrisa. Sera que a veces la suerte se pone de nuestra parte; y a mi ya me tocaba ganarle algún pulso a la vida. Soy de las que une borracheras y fracasos, la que no sabe diferenciar entre vasos y labios. Menudo mundo me he perdido intentando encontrarme en miles de copas, pero que bonito es darme cuenta de mi error de esta forma.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario