Haber si
reaccionas, haber si aprendes de una vez lo que es la vida, que todo cambia,
que tienes que echarle valor y dejar atrás los miedos y las inseguridades.
Plantar cara, ir hacia delante con paso firme y nada más. Que todos tenemos
problemas, a veces tantos que creemos que no podemos más, e incluso nos
derrumbamos. Pero la cosa consiste en intentar, cada día, sonreír un poco más y
pensar un poco menos en lo malo. Que eres una persona reservada, menos con tus
amigos, lo sé. Que dejas lo de hablar mucho y lo de ser tu misma para ellos y ellas,
con los que estas agusto y para nadie más. Porque tienes mucho que decir, muchísimo,
pero te callas. Te callas porque no muchos merecen saberlo, o simplemente
porque te gusta tener ciertos pensamientos sin que nadie lo sepa. Y, es que
piensas demasiado, le das vueltas y vueltas en tu cabeza a todo. Piensas tanto
que hasta te cuesta expresarlo. Yo creo que las personas tímidas son las que más
piensan, las que más cosas tienen por contar. Por eso el mundo va tan mal.
Porque ahora, las personas que tienen algo que decir se callan, y hablan las
que menos saben. Suena a ironía, pero es la pura verdad. Aprender de los demás.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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