¿Sabes cuál es el pronombre
personal que debería tener el papel más importante en tu vida? ¿Y el que
primero se nos olvida? Tú. Muchas veces te dejas en el último lugar, y no te
das cuenta de que solo tú sabes realmente quien eres. Porque tú, eres el único
que sabe que te motiva cuando te despiertas. Él que se marca las metas y las cumple,
el único que conoce que canciones te hacen querer comerte el mundo, quien
disfruta de los pequeños placeres y de los pequeños detalles. La única persona
que sabe cuando el espejo te dice la verdad y cuando te miente. Él que sabe cómo
te sienta hacerte un año más vieja, el que vive los días de lluvia en tu piel.
Quien sabe cuáles son las historias que te hacen perder la cabeza, él que conoce
el verdadero sabor de tus lagrimas. Tú, eres él que soporta el sonido de tu
horrible despertador cada vez que te despierta, quien tiene la capacidad de
decidir que es mejor reírse de los problemas y buscarles soluciones. Eres el
único capaz de valorar lo que hay en tu vida. Y si, los demás pueden
averiguarlo, pero solo tú lo sabes a ciencia cierta, son tus pequeños secretos.
Por estos, y por un millón de motivos más, deberías estar orgulloso de ti. Por
si no te acuerdas, por si no quieres acordarte, y porque no hace falta ser el
mejor para ser bueno, permite que te lo diga yo, eres increíbles. Así que por
favor, que se pare el mundo, que este brindis, va por ti.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
Comentarios
Publicar un comentario