No puedes evitar quererle, no podrás. Y lo sabes. Le buscarás entre la gente con la mirada sin darte cuenta, lo harás, le verás, y se te inundarán los ojos. Porque, siempre le recordaras. En cada canción, en cada gesto, en cada mirada y cada cosa que te falte. Te acordaras de su forma de reír, de taparse la boca, hasta del sonido de su voz. Algún día vas a morir de tanto querer y no poder. Que escribes párrafos y párrafos con sentimientos que él nunca leerá. Que lo llevas escrito en los ojos con unas letras enormes. Porque, pase lo que pase, nunca le vas a dejar de querer.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Me identifico con la mayoría de tus textos, me gusta mucho tu blog, siempre lo leo. Espero que pases unas buenas fiestas y sigas escribiendo así :) un beso
ResponderEliminar