Creo que tengo una obsesión. Me pierdo siempre pensando en ti. No puedo olvidarte, pero no voy a negarte que sigo adelante. Que remedio. Que me muero por saber si te acuerdas de aquellos primeros años, de los días enteros tan solo contigo en mi mente. Algunas veces me doy cuenta de lo rápido que ha pasado todo. Pero aun hay días que toda la noche la paso llorando por ti. Tú, casualidad. Recuerdo el día que te conocí. Quería tu sonrisa para mi. Quedaba todavía tanto por vivir. Quien me lo iba a decir. Has tenido que ver con todo lo que me ha pasado en estos años. Has sido constante y, el de siempre. Fuiste todo. Y ahora no se como reaccionar a esto de que ya debo dejar de pensarte. Todo lo que no fuimos y no se pudo escribir. Y a la hora de olvidarte procure dejar intacto el paso de los años. Y yo, que nunca he entendido este mundo sin sentido, tengo que aprender a decir hasta siempre.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario