Ojala todo fuera como en verano. Ojala se hubiera parado el mundo en un momento, cuando las ganas de vivir eran mayores a las de morirse. Ojala, que nada hubiera cambiado. No soporto esta realidad. Quiero despertarme un puto día de verano, creyendo que todo es perfecto y que soy feliz. Que el mundo es mío y no hay motivos para estar triste. Que la gente a la que quiero está bien, y quieren que yo lo esté. Solo preocuparme de cosas simples, no sentir esta maldita impotencia. No hartarme de llorar a cada momento. Quiero que todo vuelva atrás, que todo vuelva a ser como antes. Ahora mismo lo único que me da fuerzas para seguir y vivir, es mi pasado, los recuerdos. De verdad que antes todo era genial, todo. ¿Qué he hecho yo para que me pase esto? Quiero mi vida de antes.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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