He llegado a un momento, en el que solo quiero esperar. Pero hay algo que me preocupa. No recuerdo como era querer tantísimo a alguien. De verdad, que por más que lo intento, no me acuerdo de cómo paso, de cómo se consigue estar tan patéticamente enamorada. ¿Acaso se me agoto el amor? ¿Acaso nadie me va a hacer sentir igual? Lo pase mal. Muy mal. Estoy mejor sin pensar en ti, eso no lo dudo. Lo que me preocupa es no volver a querer tanto a alguien. ¿He sentido algo parecido desde entonces? Creo que sí. Pero sigo sin recordar como es. ¿Y si no vuelvo a notarlo nunca? Tengo miedo de vivir sin esa emoción. Tal vez sea el miedo de que algo así vuelva a pasar. Tal vez. O también, puede que me haya hartado del amor, sin ni siquiera haberlo vivido o saber como es.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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