Tú siempre esperas gestos. Yo palabras. Supongo que somos diferentes. No es malo, cada uno tiene su manera de ver las cosas. Te diré porque me gustan las palabras. Yo creo que es fácil hacer cosas, es fácil hacer un regalo, dar un abrazo, un beso. Bueno, en algunos casos. Pero lo que a mí me gusta de verdad son las palabras. Que te miren a los ojos fijamente y te digan la verdad, eso es difícil. Que te escriban sus sentimientos, sus emociones, sus cosas vividas, sus buenos ratos y sus caídas. Que te describan lo mucho que te quieren, intentando poner en cada silaba un tono y un sentimiento diferente, transmitir el calor y la emoción, las ganas de que notes que te quieren. Por eso yo necesito palabras. Por eso me gusta tanto escribir.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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