Luchas contra el mundo, tu mente adolescente siente que no
encaja en ningún sitio, vives de recuerdos, de frases que te callas. Niegas
cada cumplido, y te crees cada insulto. Tu autoestima sigue por los suelos, no confías
en casi nadie y se te van las ganas de seguir aquí. Que te odias, no te
aguantas ni un poco, solo quiere ser otra persona. Que sigues anclada en los errores
y momentos del pasado, que lo echas de menos, que no aguantas esta realidad…
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario