No me puede pasar esto a mi. A mi no. No puedo empezar a pensar tanto en una persona que casi ni conozco, no puedo intentar buscarle, ni intentar verle, ni saludarle. Que no fue nada, que no debo ni hablar del tema. Me gusto y ya esta. Tengo que dejar de recordar lo que paso, porque cuanto más lo pienso, más quiero repetirlo, y con él. No me lo creo ni yo, mi cabeza se hace un lió y va a lo suyo. Dejar de pensar, dejar de pensar. Centrarme y no pensar en aquello, en él, en nada de nada, llevar todo lejos. Y que ese numero se vaya ya de mi cabeza.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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