Dolía
inmensamente. Si, dolía. Pero logre
acostumbrarme a vivir con ello, a vivir con ese peso que me comía por dentro. “No
te quiere” me decían, cada día, repitiéndomelo de millones de maneras
distintas. A veces de repente, otras se veía venir, y algunas eran por
sorpresa. De vez en cuando en público, para dejarme peor. Con el fin de hacerme
llorar, de hacerme sentir una mierda, de hacerme polvo. En ocasiones lo decía la
gente sin importancia, gente que creía cotillas sin vida. Pero, lo jodido es
cuando las personas que supuestamente deben estar contigo, te lo dicen. Lo
jodido fue cuando me dejaban claro lo poco que valía. Así que, si, me dejaron
destrozada. Pero la culpa no fue solo de él. Una gran parte lo fue, no lo
niego. Pero, también tuvieron mucha otras personas, personas a las que
consideraba y hoy todavía considero amigas.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Me encanta tú blog, pequeña, no dejes de escribir. <3
ResponderEliminar