Hoy se nota en mi sonrisa que te echo de menos, que es complicado huir sin mirar atrás, cuando sabes que ahí se queda todo lo que pudimos llegar a ser, lo que fuimos. Y ahora en mi interior solo hay una constante repetición de "si eso mañana me propongo olvidarte" que nunca llevo a cabo. Porque en el fondo sé que necesito querer, aunque duela. Yo soy así, no puedo estar sin entregarle mi alma a alguien. No sé, a mi me dolería más vivir sin recordar, seria una rutina vacía sin ilusiones y sin sueños. Quererte me llena y me da ganas, aunque me hayas jodido viva. Porque yo vivo de ilusiones, de mis propios cuentos. Se me hace más fácil darlo todo por ti creyendo que eso es ser feliz, imaginado cosas que sé que no van a suceder y que duelas a ratos, a enfrentarme a la realidad y darme cuenta de que eso que llamamos felicidad no existe. Prefiero la ignorancia del amor.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario