¿Porque no me dijiste desde el principio que te iras incluso antes de llegar del todo? Me habría ilusionado menos, habría intentado no quererte. No te hubiera regalo mis palabras y no estaría ahora mismo viviendo de tu vida. Sé que te debo muchas cosas, y que tú no lo sabes. Y no veas lo horrible que es estar en deuda con alguien y no poder decírselo. Pero jode más tener que contenerse las putas ganas de besarte cada mañana, o cada tarde, o cada jodido momento en el que nuestras miradas se cruzan. Es entonces cuando aparto la vista de ti, pero no los pensamientos. Estos me llevan a preguntarme tantas cosas que ya incluso dudo de si existen respuestas suficientes. Y si existen, no me creo capaz de encontrarlas. Cuestiones tales como si de vez en cuando te acuerdas de mi, sobre si tú también estarás pensando en cuando sera nuestra siguiente conversación, sobre si estoy guapa o no. Es que parece que me he parado a esperar un tren que siempre pasa. De mi. Que tus idioteces me dan la vida cuando más la necesito y llevo una semana de mierda donde no las he tenido. Y ya las echo de menos. Joder, háblame y sácame una sonrisa. Sálvame una noche más. Si, te digo sálvame, porque no sabes lo horribles que son las noches sin ti. Ni sabes lo tristes que son las mañanas sin un mensaje de buenos días, o sin la convicción de que ese día hablaremos. El malestar general que surge de verte a diario, de tenerte tan cerca y a la vez tan lejos. Esto me esta destrozando por dentro. Por favor, sálvame de esta monotonía, de la puta rutina de no tenerte. Estoy perdida. Sálvame.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario