Existe un limite para luchar por alguien. Un limite, que si lo pasas, estas perdido. Jodidamente perdido. Cuando cruzas esa linea invisible, cuando lo pasas, solo significa una cosa: te va a costar olvidarte de él. No te valora, no te quiere, pero tú aun así sigues intentando que algo suceda entre vosotros, que se entere de lo mucho que le necesitas. Podrías haber dejado todo hace tiempo. Pero no, ya es demasiado tarde. Acostúmbrate. Eso me paso a mi. Cruce el puto limite, lo deje atrás, a 128409863930 kilómetros, o tal vez más. Y, no consigo encontrar el camino de vuelta. Es lo que tiene ser tan tonta. Y no conseguí dejar de pensar en él, solo en él. Lo di por imposible, seguí hacia delante, sin saber el rumbo. Y, hoy, varios años después, sigo dentro del juego. Así que ya lo sabes, intenta no entrar. Porque no podrás salir.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario