Solo el saber que existes ya hace que te odie. Te odio por como me miras, por como me hablas, por como te preocupas. Te odio por tus ojos, por tu voz, por tu sonrisa, porque me duele escuchar como te ríes, porque me duele ver que te acuerdas de mi... que te importo. Te odio porque te as metido en mi mundo y ahora no te puedo sacar, porque antes podía vivir sin ti, porque no necesitaba verte, porque me daba igual donde estuvieras. Te odio porque me haces sentir bien y no puedo decírtelo. Te odio porque enciendes mi corazón y apagas mis palabras. Te odio porque desearía no conocerte, te odio por ti lloro, por ti rió, por ti siento. Te odio porque se que no te tengo, porque se que no me quieres... porque se que me conoces y que sabes lo que por ti siento...por eso te odio porque lo sabes y no haces nada. Te odio porque no puedo decirte lo que ya sabes. Que te odio porque te quiero.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario