Tengo serios problemas mentales. Ni contigo, ni sin ti. Ni por mi, ni por él. Es difícil de entender, pero simplemente es algo así como que estamos obligados a juntarnos, por más que no queramos. O tal vez yo si quiera, no tengo ni la más remota idea de lo que significa todo esto, todo ha ido demasiado rápido. Parece que fue ayer cundo no eramos más que una panda de niños que no sabían lo que era vivir. Y, aquí seguimos, después de cuatro años. Las cosas, han cambiado tanto. Hemos madurado todos. Bueno, miento. TODOS NO. Siempre quedara alguno. Pero la mayoría lo hemos echo. No se. Ahora todo es diferente. Menos una cosa. Quien nos lo iba a decir, otro año más. Es gracioso que justo seamos nosotros, ¿no crees? Pero se que no es el destino. Es simplemente, la vida. Es una putada.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario