Tal vez sea que me van los finales felices. Sera que soy una romántica, aunque lo oculte bien. Puede que sea todo culpa de las películas, mis altas expectativas frente a los tíos. A saber. Quizás sea que tu sonrisa es difícil de igualar, que ya es imposible cambiar este sentimiento, que tu manera de hablarme es la de siempre, y eso me hace seguir aquí. Quien sabe, ¿no? La vida da muchas vueltas. ¿Que nos depararan a todos los próximos meses? Solo espero que las alegrías sean mayores a las desgracias. Que difíciles parecen las cosas hoy. Pero soy feliz. Soy feliz y no se porque. Igual es la compañía. Mi gente. Esa de la que tan orgullosa estoy y a la que tanto quiero. No lo se. Pero soy feliz. Y eso es lo que importa.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

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