Sabes ese momento? Cuando haces el mayor ridículo de todos, cuando haces una gilipollez enorme. Todos los de alrededor te miran, flipan contigo. Das pena, das risa. Das vergüenza ajena. No eres normal. Pero te da igual. Lo estas pasando bien, con tus amigas. Te da igual que os miren y se rían de vosotras. Solo te sientes bien, que te lo estas pasando en grande, te ríes, te mueres de la risa. Como si estas revolcándote por el suelo, gritando lo más alto que puedas o cantando una canción. Da igual lo que estéis haciendo, sabes que una chorrada, algo que la gente normal no haría en ciertas circunstancias. Pero no te importa nada. Te sube la adrenalina y sueltas una carcajada. Os lo estáis pasando bien, es un momento que recordareis. Quieres a tus amigas, y ellas te quieren a ti. Os sentís bien, desbordando de felicidad. Hacéis el subnormal, no os importa el que dirán. Te juro que en tu vida vas a tener momentos mejores que ese.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario