Ahora mismo solo puedo pensar y comerme la cabeza. Es increíble
como las cosas que pasan de repente, sin que quieras, sin que te lo imagines,
te joden y mucho. Ahora mismo, me siento una mierda. Ahora mismo, querría
morirme. Ahora mismo, siento que he defraudado a mucha gente por algo que ni yo
quería hacer, algo que he intentado evitar, sin suerte. Ahora mismo, me siento
sucia. Ahora mismo, querría no haber salido de casa. Ahora mismo, me doy cuenta
de que hay cosas que no se pueden cambiar. Y, ahora mismo, siento que todo el
mundo me odia o me tiene asco. Ahora mismo siento que mis amigas estarían mejor
sin mí. Ahora mismo querría dejar de llorar y sonreír. Ahora mismo querría
dejar de pedir perdón por algo que yo no he hecho, pero no puedo. Porque, por
mucho que yo no quisiera, siento que la culpa es mía. Ahora mismo querría
decirle a una persona que vale mucho más que yo, que lo siento, que estábamos juntas
en esto, que no quería que nada de esto pasara, que para mí esto no cuenta. Que
para mí esto seguirá igual, nada va a cambiar, porque esto no cuenta. Esto, aquí
se queda. Yo lo voy a olvidar. Nada de lo que sucedió ha pasado en realidad.
Nada de esto es verdad. Simplemente, porque yo no quiero, porque no quería y
porque no querré.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario