A quien quiero engañar. Soñar contigo es algo típico en mi. ¿Quieres que te diga la verdad? No he dejado ni un segundo de pensar en ti. Nunca. En todos estos años. Que eres, has sido y seras el motivo de casi todos mis problemas. Y eres la razón de casi todas las consecuencias. Soy como soy, en una parte, por ti. Asúmelo. Llevo toda mi adolescencia enamorada de ti. Y mira tú, que impresiona. Impresiona decirlo. Pues ha sido rápido. Tú eres mi principio, que nunca tendrá final. El primero al que he querido. Joder,¿porque a mi me cuesta tanto cambiar el chip? ¿dejar atrás todo? Que ya ni me hablas, joder. Que quieres librarte de mi de una maldita vez. No te lo están poniendo fácil, lo siento. Pero tranquilo, aguanta un poco más. Al fin y al cabo, yo lo he pasado peor que tú. Siempre. Todo este tiempo. Repito, en el que no he dejado de pensar en ti.
Si nos da miedo el amor, es porque hubo una vez nos hicieron daño, o incluso dos. Y cuando a la tercera, cuando en teoría va la vencida, lo que ocurrió es que realmente nos dimos por vencidos. Así que no juzgues a alguien por lo que quiere o deja de querer, porque a lo mejor tiene el corazón echo añicos y unas cicatrices en su piel que no se irán por mucho tiempo que pase. El amor es ese tren que no es que no espere, sino que atropella. Pero es dirigido por alguien por quien te habrías tirado a las vías una y otra vez. Por eso no vuelve a pasar, porque cada amor mata. Y la ilusión del siguiente es lo que resucita, y por eso hay quien dice que si no has muerto por lo menos siete veces en vida es que no has vivido nada. Hay que tener un par de cojones y mucho pero que mucho coraje para enamorarte, porque aquel que te sonríe es el mismo que una mañana te dejara las sabanas frías y un hueco imposible de llenar en tu cama. Hay que ser valiente para querer enamorarte de alguien aún sabiendo ...

Comentarios
Publicar un comentario